miércoles, 4 de noviembre de 2015

Palestina vuelve a perder la sede de dos encuentros

La selección de Palestina que hace unas semanas festejaba la resolución de FIFA que les permitía jugar en su país, en una lucha que para ellos ha durado años sin acabar de fructificar. Vio el día de hoy como el organismo echaba marcha atrás, dando a conocer un nuevo comunicado donde quitó a Palestina el derecho no sólo de recibir a Arabia Saudita en su estadio mañana como se había programado, sino también el de recibir a Malasia una semana después, en un conflicto que se extiende a junio pasado y que obliga a los palestinos a buscar un estadio en el extranjero para celebrar sus encuentros.


Saudi Arabia’s withdrawal from 2018 World Cup qualifier widens road to Russia for UAE
Palestina en el partido en que recibió a Emiratos Árabes Unidos. Fuente: thenational.ae
Todo empezó hace dos días cuando la selección de Arabia Saudita mandó un mensaje a FIFA anunciando que, a pesar de la decisión del organismo que los obligaba a jugar de visitantes en Palestina tal y como se habían comprometido.
Tras ese anuncio, se supuso que la FIFA seguiría su reglamento dando los 3 puntos a los palestinos y poniendo una sanción económica a los árabes, pero en vez de eso la FIFA organizó una nueva reunión con su comité de seguridad, donde se decidió que los últimos enfrentamientos entre israelíes y palestinos que estallaron a los pocos días de la resolución original, significaban que los encuentros ya no podían celebrarse con garantías de seguridad. A la absoluta negativa de Arabia aparentemente se sumó una llamada del gobierno palestino, confirmando su incapacidad de asegurar el completo bienestar de ambas selecciones.
Malasia que ya había intentado mover su partido de sede, aprovechó la situación para pedir un nuevo cambio, que esta vez fue concedido.
 La decisión es un duro golpe a Palestina, que lleva años peleando por normalizar la situación de su deporte y de su selección buscando jugar en casa. Y si bien en esta ocasión la decisión puede estar justificada por los recientes disturbios producto de la incapacidad de unos y otros de entenderse, en esta ocasión el verdadero golpe a los palestinos vino de los árabes que se supone son sus aliados en lo político. 
Desde que el partido fue originalmente programado, Arabia Saudita nunca tuvo la más mínima intención de jugar en Palestina, negándose a escuchar ninguna alternativa y prefiriendo retirarse del juego antes que visitar el otro país. Si la intransigencia de los árabes no hubiera existido, el partido se hubiera podido celebrar sin problemas cuando estaba originalmente programado, momentos en que la zona era segura. Por el contrario sus constantes apelaciones terminaron por encontrar un momento de caos en la zona que los benefició con la suspensión definitiva del encuentro, además de que los libra de una sanción tanto deportiva como económica que a todas luces merecían.

La FIFA ha pospuesto una vez más el partido que se iba a jugar el día 5, y que ahora tiene fecha para el 9 de noviembre, todo bajo el supuesto de que Palestina encuentre un estadio en otro país con tan poco tiempo de aviso. 
Dentro del grupo A que ha sido enormemente disputado en la mesa, tanto como en la cancha, aún queda conocer la resolución de la FIFA sobre la alineación ilegal de jugadores de Timor Oriental.



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