sábado, 18 de abril de 2015

Los invictos que no jugaron el mundial, tercera parte

Tercera y última parte de este reportaje de investigación, cuya primera parte está aquí y la segunda aquí.

Argentina 1978

  • Marruecos
Vimos en la primera parte como Marruecos es una de dos selecciones que han repetido este dudoso honor. En Argentina 1978 los leones del Atlas vivieron este dudoso honor por primera ocasión. ¿sus verdugos? su archirrival,Túnez. No cabe duda de que estas dos naciones tienen una acrecentada rivalidad siendo que suelen eliminarse del mundial entre ellos.
En la década de los 70 África era un continente en crecimiento. Todavía no se registraba ninguna sorpresa por parte de un equipo del continente en mundiales, y si bien ya tenían un pase directo al torneo. Estaban aún en camino de ser considerados rivales de respeto. En un continente cuyo futbol se desarrollaba, sólo había una innegable potencia, y esa era Marruecos.
Los marroquíes no sólo se habían convertido en el primer equipo africano en jugar un mundial en 36 años, también fueron los primeros en obtener un punto. Se habían perdido el mundial de 1974, pero habían llegado hasta la ronda final de la eliminatoria africana, y cualquier duda sobre si estaban perdiendo su poderío en el continente se despejó cuando ganaron la Copa Africana de 1976, terminando invictos y sólo regalando puntos con dos empates.
Su rival en la primera ronda fue un Túnez que en ese entonces no figuraba mucho. Las Águilas de Cartago se habían prácticamente retirado del futbol continental en los 70, al decidir no inscribirse a tres copas africanas consecutivas, y quedando eliminadas de la única que intentaron jugar. Tampoco habían clasificado al mundial de 1974, así que parecían un plato fácil para los marroquíes, que ya los habían eliminado en 1970 (cómo veremos más adelante).
La serie entre ambos fue, sin embargo, muy igualada. Al grado de que los partidos de ida y vuelta fueron casi un reflejo el uno del otro. Los dos terminaron con empates a 1-1, y cada gol se metió prácticamente al mismo momento en los dos encuentros. Al minuto 35 el local abrió el marcador, y, con una diferencia de segundos, los goles con los que el visitante empató se marcaron en los minutos 55, y 56 de cada partido.
Sin poder diferenciar por goles de visitante, los equipos se fueron a una serie de penales para ver quien avanzaba, y Túnez, que cerraba la serie de local, tuvo más suerte en esta muerte súbita al imponerse 4-2. El gigante africano caía así a las primeras de cambio y sin haber sido derrotado.
Túnez demostró que su victoria había sido justa, pues siguió avanzando hasta superar a todos sus rivales y convertirse en el representante de África para el mundial de Argentina donde, en un juego de infausto recuerdo para México, lograrían la primera victoria del continente.
África crecía, y pronto lograrían superar la primera fase del mundial.


  • Alemania Oriental
El crecimiento del futbol mundial fue una razón por la que el mundial se expandió de 16 a 24 equipos en 1982, pero antes las eliminatorias se cobrarían víctimas ilustres. Una de ellas fue Alemania Oriental, el último equipo europeo que se quedó a las puertas del mundial hasta 2006, cuando Israel hizo otra infructífera campaña invicta.
Antes de la separación de la Unión Soviética, Yugoslavia y Checoslovaquia, las eliminatorias europeas tenían mucho menos contendientes, y en 1978 los 9 representantes de la UEFA, salieron de siete grupos de cuatro y dos de tres. Alemania Oriental era favorito en un grupo que incluía a Turquía y Malta, quienes nunca figuraban en las eliminatorias, y Austria, una selección europea de segundo plano.
Alemania Oriental era un país, con un programa deportivo que los hacía triunfar en muchos escenarios, siendo una indudable potencia olímpica. Pero en el futbol siempre quedaban opacados por su vecina Alemania Occidental, quien en los tiempos del muro de Berlín fue la que acaparó los triunfos balompedísticos.

Alemania Oriental no pudo repetir su participación de 1974

La mala racha de los orientales, sin embargo, parecía haber llegado a su fin en 1974, cuando por fin lograron debutar en un mundial, y donde ganaron su grupo en primera fase, antes de ser eliminados por la naranja mecánica holandesa, y por el campeón defensor, Brasil en la segunda. Para 1978 la base de el equipo de 1974 se mantenía vigente con jugadores como Jürgen Croy, Konrad Weise y Wolfram Löwe. Además tenían al mismo director técnico: Georg Buschner.
Lamentablemente, a veces un descuido en un primer momento se queda con un equipo y acaba teniendo consecuencias nefastas al final de un torneo. Y en el caso de la RDA ese descuido vino en el primer partido de su campaña. Siendo locales contra Turquía en Dresde, los alemanes empataron a uno, y hay que recordar que Turquía era un equipo muy menor en ese entonces, muy lejos de la selección competitiva que llegaron a ser a inicios de siglo.
Los alemanes empatarían dos juegos con Austria, y luego se cobrarían una venganza contra los turcos, además de que humillaron a Malta con un 9-0. Pero sus vecinos austriacos no cometieron el error de perder puntos contra los turcos, y al final el empate que dieron los alemanes en su primer juego, significó una diferencia de un punto a favor de Austria. En una época en que no había repechaje posible para los segundos lugares de grupo, los alemanes se quedaron sin mundial, y su mejor generación de futbolistas quedaría atrás. Nunca volvieron a acercarse a la máxima competencia del futbol hasta su reunificación con la Alemania Occidental.
Austria clasificó a su primer mundial desde 1958, y tuvo una actuación muy decente al ganar el grupo 3 sobre Brasil, España y Suecia. Luego caería en segunda fase contra la Naranja Mecánica que le endozó un 5-1

Alemania Occidental 1974

  • Hungría
La década de los 70 fue la primera vez en la historia que el futbol no tuvo un gran equipo húngaro. Y es que si hoy en día ya llevamos treinta años sin verlos en un mundial, y casi medio siglo desde que dejaron de ser contendientes, los magiares fueron una potencia innegable desde los años 30 y hasta los 60. Sin lugar a dudas son, junto a la Naranja Mecánica, una de dos grandes selecciones que siendo las mejores del mundo se quedaron sin levantar una Copa Mundial.
En 1966 los húngaros dieron un buen mundial, eliminando en primera fase al Brasil de Pelé y cayendo en cuartos de final. Pero en 1970 no lograron clasificarse para jugar en México, y tenían que jugar el mundial de Alemania para evitar, por primera vez en la historia, perderse dos campeonatos consecutivos. El objetivo era alcanzable, pues enfrentaban a una Suecia que había sido eliminada en primera fase del mundial anterior, y a una Austria que sumaba ya tres ediciones de no jugar el mundial, además de Malta, que hacía de simple comparsa. El grupo, sin embargo resultaría muy disputado entre las tres selecciones que se jugaban un sólo pase.
Hungría abrió el grupo ganando en dos juegos 2-0 y 3-0 a Malta, quien también perdió con Austria. Los magiares se mantuvieron activos y sacaron un empate a ceros de Estocolmo, habiendo sido protagonistas de tres de los primeros cuatro juegos del grupo, y manteniéndose de líderes desde el inicio, lugar que no le pudieron arrebatar los austriacos a pesar de vencer a Suecia. El último juego del año 1972 para los húngaros fue precisamente su visita a Viena, donde un 2-2 los mantuvo al frente del grupo y con la ventaja de que sólo le quedaban dos juegos en su feudo de Budapest.
Pero tras seis meses de inactividad, Hungría no aprendió a ganar, y si bien tuvo dos juegos muy interesantes empatando a 2 y 3 con Austria y Suecia, respectivamente, no pudo evitar ser alcanzado por sus dos rivales que, predeciblemente, derrotaron a los malteses. En una época donde la victoria valía dos puntos, los tres acabaron empatados a 8 puntos, pero tanto los escandinavos como los austriacos metieron más goles a Malta, y quedaron mejor ubicados por diferencia de goles, dejando a la invicta Hungría en tercer lugar y sin mundial.
Se requirió de un partido de desempate para que los suecos jugaran el mundial en vez de Austria, donde jugaron en el grupo C y avanzaron a cuartos de final sobre Bulgaria y Uruguay.
Hungría volvería al mundial en 1978, e iniciaría una racha de tres copas del mundo consecutivas, pero, a pesar de lograr momentos históricos como la goleada más grande de la historia con un 10-1 a El Salvador, nunca superarían de nuevo la primera fase. El mejor equipo de Europa Oriental veía su estrella apagarse.
  • Bélgica
Holanda encantó al mundo en 1974, su selección revolucionó el deporte con su concepto del futbol total, y su estilo los llevó hasta la final, donde caerían ante el anfitrión Alemania. Apodados desde entonces como La Naranja Mecánica, Los Países Bajos repetirían su buena actuación en 1978, donde a pesar de la ausencia de Johan Cruijff el equipo volvió a alcanzar la final. La leyenda de esta selección dura hasta la actualidad, y sorprende el averiguar que en un principio nunca debieron llegar al mundial, pues su clasificación dependió de un error arbitral que perjudicó a su vecina Bélgica.
Los dos países del Benelux tenían una historia muy parecida. Tras ser parte de los países débiles de Europa que eran eliminados por las potencias en la primera ronda, ambos desaparecieron del futbol durante los años 50 y 60, para resurgir en los 70, y los dos tuvieron una década histórica. Para ser hoy selecciones respetables.
Bélgica fue quien primero regresó a las grandes ligas, tras clasificarse a México 1970, dónde enfrentándose al anfitrión y a la Unión Soviética, quedaron eliminados tras vencer sólo a El Salvador. Tanto Belgas como Holandeses llegaron con equipos notables a la eliminatoria., y lo demostraron haciendo poca cosa de sus rivales de grupo, Noruega e Islandia, a los que ambos vencieron sin mayor oposición. Las dos selecciones tenían diferentes virtudes, mientras Los Diablos Rojos tenían una defensa temible, que no permitió un sólo gol, Holanda era demoledor en la delantera, como lo demostró metiéndole nueve goles a Noruega y ocho a Islandia.
Pero el futbol privilegia los goles, y llegados a la última jornada, Holanda tenía ventaja por su diferencia de +22, mucho mayor que la de +12 de Bélgica. Así que a pesar de haber sido el único equipo capaz de neutralizar a la delantera holandesa, los belgas sabían que estaban obligados a ganar en Rotterdam en su último partido en noviembre de 1973.
Además de jugarse el mundial, el encuentro era la centesimo cuarta ocasión que las selecciones se enfrentaban en el tercer clásico más jugado del mundo. El encuentro resultó muy cerrado, con Bélgica jugando con un estilo de catenaccio y esperando a que Holanda cometiera un error y negándose a atacar. Fue entonces cuando al minuto 89 hubo un final digno de una película de suspenso, un tiro libre para Bélgica, que tenía su mejor oportunidad de marcar, un fallo los dejaba fuera, un gol haría casi imposible a Holanda empatar.
Paul van Himst cobró, el portero holandés Piet Schrijvers se venció y el belga Jan Verheyen alcanzó el balón para marcar un cómodo gol. La táctica belga daba resultado, y el tercer lugar de la Euro de 1972 se ganaba su justo lugar en el mundial, hasta que el árbitro soviético marcó que el gol era anulado por fuera de lugar. Un fuera de lugar que no se vio desde ningún lugar, pues tres defensas holandeses estaban habilitando a Verheyen cuando este se adelantó a chutar a la portería.

La decisión fue escandalosa y polémica, pues Bélgica debió jugar ese mundial, y su capacidad de anular la delantera holandesa mostró al gran equipo que quedó fuera cuando en 1974 los holandeses hicieron historia. Sin embargo no hubo apelación y hoy este equipo belga ha sido mayormente olvidado, obligando a los diablos rojos a esperar hasta los años 80 para sorprender al mundo con su futbol.
Si el gol de Bélgica hubiera sido validado, pocos hubieran conocido el futbol total de los neerlandeses, y el deporte probablemente sería hoy muy diferente. Lo justo es que ambos equipos hubieran jugado un mundial que sin duda hubiera sido más competitivo con ambos a bordo. Pero de todos los equipos vistos hasta ahora, la eliminación de Bélgica es por mucho la más injusta.

  • Colombia
En una época en que la eliminatoria de CONMEBOL se resolvía rápido y con pocos partidos jugados, esta confederación entregó a su único invicto sin mundial, algo que hoy parecería imposible por la competitividad y la enorme cantidad de juegos en el área.
El desafortunado fue Colombia, quienes en su intento de jugar en Alemania 74 quedaron en un grupo junto a Uruguay y Ecuador. Los charrúas eran los grandes favoritos, no por nada venían de ser semifinalistas en México 1970, mientras que sus rivales no tenían mucho caché. Ecuador nunca había jugado un mundial y Colombia sólo lo había hecho en 1962, cuando quedó eliminado con un sólo punto.
Los cafeteros jugaron los tres primeros partidos del grupo, todos en junio de 1973, recibiendo a sus dos rivales y regresando la visita a los ecuatorianos. El saldo fue de tres empates, con lo que tras desperdiciar sus enfrentamientos ante el entonces débil Ecuador y no haber hecho valer su localía ante Uruguay ya estaban casi eliminados a pesar del invicto.
Los uruguayos ganaron de visita en Quito y empataron los tres puntos de Colombia, por lo que sólo necesitaban sacar un resultado positivo en el Centenario de Montevideo para dejar fuera a los colombianos, pero entonces ocurrió la sorpresa. Sabiendo que se jugaban su última carta los cafetaleros sacaron la garra y vencieron a Uruguay en su feudo con un gol de Ortiz.
Todo se decidiría por diferencia de goles, y de nuevo en casa, los uruguayos esta vez no erraron y golearon a Ecuador, con lo que su +4 valió más que el +1 de Colombia. Si los colombianos hubieran sacado una victoria de local otra hubiera sido la historia.
Uruguay jugó el mundial, pero fue una gran decepción al ser derrotado por Holanda y Suecia y sólo obtener un modesto punto ante Bulgaria, fue el fin de la una época para los charrúas, que se perdieron los dos siguientes mundiales, y que no volvieron a ganar un partido hasta Italia 1990.
Colombia por su parte sacó provecho del equipo que se quedó a la orilla del mundial, y con esa selección como base ganaron por primera vez la Copa América en 1975. Sin embargo tampoco jugarían una copa del mundo hasta 1990, cuando inició su primera época dorada.

México 1970

  • Túnez
Toda esta serie de invictos tuvo su primer representante en México 1970, y se trató de un africano, Túnez, quienes como hemos visto son una de dos selecciones que han repetido este dudoso honor. Como no podía ser de otra manera, el encargado de eliminarlos fue su archirrival, Marruecos, siendo esta la primera de cuatro ocasiones en que estos dos equipos se han puesto el pie entre si, en lo que es una de las rivalidades más importantes de África.
El mundial de 1970 era de vital importancia para África, por primera vez el continente gozaba de un pase directo para el mundial, en gran parte como consecuencia de la protesta que todas las selecciones del continente hicieron en 1966 retirándose de una eliminatoria que los obligaba a jugar contra Asia, por lo que todos querían el honor de ser los primeros clasificados del continente (Egipto lo había hecho en 1934, pero jugando contra selecciones de Europa y Asia). De esa forma la CAF tuvo un récord de trece naciones inscritas, aunque la FIFA rechazó a Guinea y Zaire dejando el número en 11. 
El formato fue simple, los equipos jugarían entre sí en series de eliminación directa, hasta que sólo quedaran tres sobrevivientes, quienes jugarían un pequeño grupo cuyo ganador haría el viaje a México, quien organizaba el primer mundial en Norteamérica.
No había un claro favorito ya que el campeón vigente del continente era Zaire, que no participaba. Túnez era campeón de la Copa Africana de 1965, dónde fueron locales, pero no habían clasificado a la de 1968, por lo que estaban en igualdad de condiciones con sus rivales.
Su primer partido fue contra su vecina Argelia, a la cual vencieron por 2-1 de visitantes, y con la que empataron a ceros de local, con lo que avanzaron para jugar con el ganador del duelo entre Marruecos y Senegal. Ahí los marroquíes habían vencido a su rival tras jugar un tercer partido en campo neutral en las Islas Canarias.
El partido en campo neutral de Marruecos indica que en ese entonces el gol de visitante no valía, y si no había un ganador global se jugaba siempre un tercer partido. Esa situación se repitió entre marroquíes y tunecinos en la segunda fase, dos empates a ceros en juegos disputados en abril y mayo de 1969 dejaban a los equipos en absoluta igualdad, y para el tercer encuentro en junio, ambas selecciones cruzaron el Mediterráneo y se vieron las caras en Marsella, Francia.
Pero los dos equipos estaban igualados en todo, y esa paridad se mantuvo en suelo galo. Túnez abriría el marcador apenas al minuto 3, pero Marruecos igualaría al 27 y se adelantaría al 53. Cuando todo parecía indicar que las Águilas de Cartago estaban fuera, el empate a dos cayó al minuto 87. El partido se fue a tiempos extra, pero aún así no se resolvió la igualdad.
Entonces hubo que recurrir a una manera cruel de decidir al vencedor, y dado que los penales aún no se estilaban, el método fue un volado. La suerte benefició a Marruecos, y Túnez se quedó fuera en tan sólo un segundo, después de una magnífica campaña.
Los marroquíes progresaron hasta el mundial, donde obtuvieron un empate ante Bulgaria, primer punto de un africano en un mundial. Túnez esperaría hasta 1978 para debutar en el mundial de Argentina, dónde como vimos arriba dejó fuera a un Marruecos invicto, y si bien su eliminación había sido cruel, el destino los compensó dándoles la primera victoria de un africano en una copa del mundo, ¿la víctima? México, el país al que no pudieron viajar en ese 1970.
Una coincidencia, y la primera de las muchas historias que los duelos entre tunecinos y marroquíes han tenido.

Espero que hayan disfrutado de esta investigación, cuando las circunstancias lo permitan, tendremos muchas más de estas en las páginas de Penchotv.

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